martes, 6 de febrero de 2018

Quince minutos con... Sabrina Mangano


Mucho ha llovido desde que Sabrina se unió al elenco de inquilinos de Dolls Crazy House. Cuando llegó, Sabrina era todavía una cantante que iba de la mano con la provocación allá donde iba. No obstante la hemos visto evolucionar, refinar su imagen y su sonido y, en definitiva, reinventarse para convertirse en una artista completamente nueva. Sabrina nos ha ofrecido esta entrevista que completa, más de cinco años después de su llegada, su ya famosa entrada en Wikipedia.

Pregunta: Háblanos un poco de tu familia y tu infancia.
Respuesta: Nací en Japón, de donde procede mi madre. Mi padre es británico y se encontraba en el país de vacaciones con unos amigos cuando conoció a mi madre. Siempre les he oído decir que lo suyo fue un flechazo intercontinental tan intenso que mi padre decidió quedarse en Japón sin más. Tuve la suerte de crecer en Tokio, donde ser una chica birracial era más sencillo de lo habitual en el país, pero mis raíces occidentales no dejaron de tirar de mi cuando llegué a la adolescencia y buscaba mi sitio. Así decidí marcharme a Inglaterra en cuanto cumpliera los dieciséis.


P: ¿Cómo decidiste entrar en el mundo del espectáculo?
R: Creo que crecer en Japón tuvo mucho que ver. La cultura del espectáculo en mi país natal es como una máquina enorme y muy bien engrasada que produce nuevos artistas sin parar. Ya en mis años de instituto soñaba con ser idol, así que lo deje para apuntarme a una agencia de modelos. Fue cuando llegué a Londres y me di cuenta de que mi look asiático no jugaba tanto a mi favor como había pensado en un principio cuando tomé un curso de solfeo básico y empecé a verle la gracia a eso de hacerme cantante.

P: Sabemos cómo te diste a conocer con la versión de Boys (Summertime Love) de tu tocaya, Sabrina, pero, ¿cómo fueron tus inicios? ¿Qué te impulsó a grabar una versión de esa canción, precisamente?
R: Bueno, para empezar, en esa época sabía que si me dedicaba a la canción iba a ser más rollo Britney Spears que Adele, precisamente, porque mi objetivo era hacerme famosa y, ante todo, pasármelo bien. Escogí esa canción porque tiene un ritmo muy pegadizo y la hice mía enseguida, además de que me divertía que ya hubiese una cantante con el mismo nombre que yo. De hecho por eso no pude escoger Sabrina a secas como mi nombre artístico, y como mi verdadero apellido, Pell, me parecía aburrido, me decidí por Mangano en homenaje a la actriz Silvana Mangano. En aquella época salía con un chico italiano y me deje absorber por su cultura hasta amar el país más aún que Japón o Inglaterra.


P: Después de varios álbumes con canciones pegadizas y letras picantes decidiste cortarte el pelo en un dramático cambio de imagen y colaboraste con Iris Marble en un disco completamente distinto a los anteriores. ¿Qué te hizo decidirte por esa clase de giro en tu carrera?
R: ¡La edad! (risas) No bromeo del todo, a decir verdad. La música ha acabado pesando más que el espectáculo y me di cuenta de que el legado musical que quiero dejar debe ir por otro camino. Quería experimentar, cerrar una etapa de ese proceso de conocernos a nosotros mismos que llamamos vida para entrar en la siguiente. Tuve la grandísima suerte de contar con Iris, que tiene una sensibilidad admirable y con la que conecté de maravilla, y ciertamente estoy entusiasmada con el resultado.


P: ¿Puedes adelantarnos algo de tus próximos álbumes?
R: Ahora mismo estoy trabajando en un disco conceptual al que quiero darle un aire autobiográfico. Aunque recuerdo con mucho cariño mi experiencia cuando me mudé a Londres, era muy joven y hubo muchas cosas que supusieron una enorme decepcion, por no mencionar todas las dificultades que encontré por el camino. Ahora que me codeo con otras jóvenes artistas tan ambiciosas como lo era yo en aquel momento, quiero que mi disco-experiencia sirva de ayuda a las que vengan detrás. No quiero dar ejemplo ni dar pena, sencillamente quiero contar mi historia, y afortunadamente soy lo bastante famosa como para que la gente escuche.

P: Hablando de las nuevas generaciones, convives a nivel vecinal con Blizzard y Mayhem. ¿Cómo es tu relación con ellas?
R: Mejor de lo que esperaba, a decir verdad. Cuando supe que se iban a mudar lo contemplé con aprensión, porque lo único que me preocupaba más que verme enfrentada a jovencitas contestonas era que esperasen de mí que fuese su mentora o algo por el estilo. Sin embargo han ido mucho a su aire, y aunque no han tenido problema en decirme que mis primeros álbumes no les gustan demasiado, si que han sido cordiales y me han felicitado por el éxito de mi último disco, y así da gusto.

P: Todo resuelto en ese aspecto, entonces. Pero dejemos el trabajo de lado, ¿qué hace la famosa Sabrina Mangano con su tiempo libre?
R: Si me lo hubieras preguntado hace un par de años, no decepcionaría a mis fans respondiendo que, sobre todo, salir de fiesta (risas). Estos días me he vuelto de lo mas tranquila. Practico yoga, cuido de mis plantas y pinto. Si, me he sumado al club de las celebrities artistas (risas), pero estoy segura de que mi talento es bastante limitado. Ante todo lo hago porque me relaja una barbaridad.

P: ¿Hay algo que te haga perder la paciencia?
R: ¡Uf, tantas cosas! No me distingo por ser paciente, de hecho tengo la mecha muy corta para… todo, en realidad. La gente que balbucea al hablar, las filas demasiado lentas, muchos anuncios en el cine, los tiempos de espera largos en Internet… Normalmente dejo que mi agente se ocupe de muchos de mis asuntos para no perder los papeles cuando me vea esperando demasiado y mi genio amenace con llevarse lo mejor de mí. Tengo mucha suerte de que la fama me haya proporcionado a alguien que se hace cargo de mis asuntos para ahorrarme eso.


P: ¿Te interesan las causas benéficas? ¿Colaboras con alguna?
R: Cuando empecé a hacerme famosa mi delgadez fue objeto de controversia y recibí no pocos ataques por promover la anorexia. Lo cierto es que siempre he sido flaca y es algo que me viene de familia, pero es un tema con el que estoy muy sensibilizada después de haber visto a una de mis mejores amigas padecer la enfermedad, aunque no llegó a morir, como dicen las malas lenguas. Aun así, colaboro con un par de asociaciones de manera regular, no solo con contribuciones, también organizo charlas y eventos.

P: Por último, nos gustaría saber que habrías hecho de no haberte dedicado a la música.
R: Esa es una pregunta que me he hecho muchísimas veces. Solía decir que ser modelo, aunque no puedo decir que esa sea una espinita que tengo clavada porque hago reportajes fotográficos de moda de manera regular. Creo que, hiciera lo que hiciese, mi destino era salir de Japón. Aunque siento un gran apego por mi país natal, estoy convencida de que, de haberme quedado, no habría llegado a alcanzar el nivel de satisfacción personal que he conseguido en Europa. Siempre que voy de visita me doy cuenta, una vez más, de que es un país maravilloso, pero no es para mí.

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