lunes, 26 de diciembre de 2011

Quinn


Modelo: Pajama Fun Courtney (Mattel playline, 1999)
Molde de cuerpo: Teen Skipper (original), hibridada con Barbie Style 2015 (articulado)
Molde de cara: Teen Skipper



Cassidy Quinn Gray  se hace llamar por su segundo nombre, ya que odia a muerte el primero: le parece una cursilada. En consecuencia, sus amigos siempre la están llamado cosas como doctora Quinn, Harley Quinn, God save the Quinn… etcétera. Entre esos amigos se encuentra Synnöve.

Quinn es muy deportista, ya que vuelca en el ejercicio físico su casi inagotable energía. Además le encantan la comida china, las pelis de miedo y leer la revista Seventeen acompañada de una buena tarrina de helado Ben & Jerry’s (su sabor favorito es Baked Alaska).

Su canción preferida es You are my sunshine, de Stine J.

Su frase insignia es: Run baby run

Para conocer mejor a Quinn, lee su Quince minutos con.

Participación de Quinn en Who wore it better?:
ConcursanteSeason 2 - Session 1
Ganadora: Season 2 - Session 1
Presentadora: Season 2 - Session 2

sábado, 24 de diciembre de 2011

Los cameos de Dolls Crazy House

Todos estamos muy liados preparando la Nochebuena, pero he logrado sacar un ratito para presentaros a otra de nuestras ilustres antepasadas.



Se trata de la bisabuela Linda Jameson. Sí, es antepasada de Evan. Aquí la vemos luciendo sus mejores galas en una fiesta en el convulso Chicago de los años 20. Durante la Gran Depresión se trasladó con su familia a Inglaterra, donde ha vivido desde entonces todos los Jameson.


La bisabuela Linda es una Fashions of the 20th century: Dance 'til dawn

viernes, 16 de diciembre de 2011

Una visita a la española. Segunda parte

         Mi primer instinto cuando vi aparecer a mis padres y a mi abuela en el aeropuerto fue agachar la cabeza y salir corriendo. Desafortunadamente, ellos me vieron antes y empezaron a gritar y a gesticular por si acaso me habían pasado desapercibidos, aunque mi madre había decidido convertirse en un subrayador andante llevando una trenca de color rojo brillante sobre un jersey verde manzana que era todo un atentado. Honestamente, me sorprendió que no les hubiesen parado en aduanas… pero casi mejor, porque ninguno de ellos habla ni media palabra en inglés y me tocaría a mí ir a sacarles las castañas del fuego. Casi puedo ver las caras de los policías, ésas que ponen cada vez que se topan con españoles paquete, que no son pocas.
         Por supuesto, todo el aeropuerto se ha enterado ya de dónde vienen. Sólo los españoles armamos tanto escándalo.
No me queda más remedio que acercarme a ellos y dejar que me besen como si no hubiera mañana. Por suerte deben estar acostumbrados a las muestras de amor en público propias de los españoles, y a nadie parece extrañarle.
—Estás muy delgada —mi madre me coge de la cara y me mide con la mirada—. ¿Comes bien?
—Ya sabes que la comida en este país es un asco, María —rezonga mi padre, que tira con gran esfuerzo de tres maletas.
—Vendrás por Navidad, ¿no? —Pregunta mi abuela.
Me pregunto con qué les habrá chantajeado para que la dejen venir. Mi abuela materna, Juli, tiene bastante mal humor, y los miembros de su propia familia cada vez tratan de espaciar más los turnos para invitarla a su casa, a lo mejor por eso mi abuelo Juan pasa los días enganchado al Carrusel Deportivo. Al final casi siempre están en su piso, que está encima del nuestro, y mi madre va a verles todos los días.
—¿Me habéis traído mi guitarra? —Intenté fingir que no era lo que más me importaba, pero he fallado miserablemente.
Mi padre frunce el ceño y me tiende la funda negra que contiene mi preciado instrumento. La abrazo como si fuera mi novio.
—¿Vamos a tu piso? —Propone mi madre.
Creo que me he puesto pálida como la cera, pero acierto a preguntar:
—Vosotros dormís en un hotel, ¿no?
—Pues claro, tranquilízate —mi madre alza las cejas con aire de sospecha—. Sólo queremos ver dónde estás viviendo.
Ah, claro, se trata de eso. Menos mal que Mina y Sia ya están sobre aviso. Con las mismas, cogemos un taxi y salimos en dirección a casa.
Prefiero no dar detalles sobre el trayecto. Resulta que el taxista era de Murcia y se dedicó a charlar durante todo el viaje acerca de las fiestas de la patrona, los equipos de Segunda A y otras cosas de las que ni me enteré porque preferí desconectar. Estaba haciéndome a la idea de que mi madre iba a hacer una inspección por toda la casa buscando alguna clase de prueba incriminatoria con la que obtener una licencia para llevarme de vuelta a casa, mientras que mi padre y mi abuelo se sentarían en el sofá para oír, que no escuchar, las quejas que tuviera mi abuela acerca de cualquier cosa, y cuando digo cualquier cosa, me refiero a todo. Así, en general.
Y eso fue precisamente lo que pasó, en pocas palabras. Pero además, según llegaron al piso, mi madre abrió una de sus maletas y empezó a sacar comida. Montones de comida. Fiambres, tarros de legumbres, un queso (¿y cómo demonios piensan que voy a cortar yo un queso?), conservas y hasta un tupper con filetes empanados dentro.
—¿Y esto qué es, para cuando me vaya de acampada? —Pregunté.
—Todos sabemos lo mal que comen los ingleses —resolvió mi madre.
—Mamá… —empecé a decir, pero me detuve porque no merecía la pena. Si se le había metido en la cabeza que los ingleses comen mal, no tenía ningún sentido que le explicase que los filetes empanados eran la base de mi dieta. Me limité a darle las gracias por esos filetes reblandecidos después del viaje en avión, además de guardar el resto de la comida. Sí, me quejo mucho, pero en realidad las provisiones me vinieron genial.
Pero lo más importante de todo es que me trajeron mi guitarra. La dejé a buen recaudo en el apartamento y por desgracia no pude volver a ponerle la mano encima hasta que se volvieron el domingo por la tarde, ya que me tocó hacer de guía turística por la ciudad con los cuatro, y apenas pisé por casa. Eso sí, desde entonces, ¡no me despego de ella!

sábado, 10 de diciembre de 2011

Y aún más habitaciones

Y es que todos necesitan donde dormir... Antes de continuar con las aventuras de Magda, allá van las cuatro dormitorios más.

El dormitorio de Tabitha (en casa de Alyssa y Prue)
El dormitorio de Matt
El dormitorio de Magda
El dormitorio de Evan
Los próximos serán los de las chicas Monster High...