domingo, 20 de noviembre de 2011

Pijamas, almohadas y cotilleos a medianoche

      Parece que ni siquiera la presencia de Matt ha servido para rescatar a Prue de la ira de Alyssa. Tras el desastroso resultado de la última fiesta que montó en su piso, Alyssa decidió que hasta aquí habíamos llegado y le ha prohibido llevar a su casa a más de dos personas al mismo tiempo. Tal y como está el percal, me pidió casi de rodillas que accediera a prestarle mi dormitorio para celebrar una fiesta de pijamas, aunque ella la definió como una Reunión Nocturna de Urgencia. Y es que, según Prue, ningún asunto de importancia puede tratarse con propiedad si no se trasnocha, se ven comedias románticas y se comen pizza y chocolatinas. Seguro que eso lo escribió también en su diario rosa con el candado en forma de corazón. Bueno, no tiene uno, pero por su manera de hablar, cualquiera lo diría. En serio, Prue me cae bien, pero a veces parece que tiene trece años.
         El caso es que acepté porque Pam tenía una fiesta súper exclusiva en Los Angeles y así a lo tonto iba a pasar cinco días fuera. Sabía que la alteración de su espacio vital no iba a hacerle ninguna gracia, y lo que a ella no le hace gracia a mí sí que me la hace, por regla general. Tampoco le guardo ningún rencor en particular, sencillamente me parece una pesada. Eso sí, como sólo quiero fastidiarla de vez en cuando pero no meterme en líos, así que le dije a Prue que trajera sólo a Clary. Para mi sorpresa, no opuso resistencia y a las nueve se presentaron las dos en casa, la una llevando dos pizzas tamaño familiar y la otra una bolsa del súper de enfrente a través de la que me pareció ver kit-kats. La cosa prometía ser una bomba de calorías, pero en fin, eso es lo que se hace en las fiestas de pijamas… o eso se supone. Una vez estuve en una. Tenía catorce años y fue aburridísimo… pero ésa es otra historia.



         La noche empezó con maratón de películas en DVD: la primera fue el clásico por excelencia, Pretty Woman, a la que siguieron Dirty dancing y Cuatro bodas y un funeral. Ya temía que, mientras sonaban los títulos de crédito de esta última, decidieran seguir con Novia a la fuga, pero por suerte Prue preguntó:
         ¿Comemos algo?
         Imagino que no hace falta que os diga que nos abalanzamos sobre la comida como hienas. Aunque tanto romance me había hecho aumentar los niveles de azúcar hasta límites estratosféricos, unas cuantas porciones de pizza y una ración de cafeína enlatada nunca vienen mal.
         Mis sospechas de que Prue tenía algo que comentar se vieron confirmadas rápidamente:
         —¿No os parece que Evan es súper mono?
         —No es exactamente mi tipo —respondo, no sin cierta desgana.
         Ella hace una caída de ojos.
         —Nadie ha sido tu tipo desde lo de Dean —dice.
         —Pues mejor para ti, ¿no? —Replico.



         Clary se aclara la garganta y pregunta:
         —¿Eso quiere decir que te gusta, Prue?
         Mi prima rueda por la alfombra antes de murmurar:
         —No sé si es una buena idea que Rita está al tanto de eso…
         Por supuesto, ya estoy al corriente de toda esa historia de Rita… y estaréis de acuerdo conmigo en que es una lagarta.
         —De todas formas, me parece que ya debe habértelo notado —no pretendo hundirla en la miseria, sino subrayar lo evidente—. Pero por si te sirve de consuelo, no me tiene pinta de que una loba como Rita sea el tipo de Evan.
         Y es verdad, no me lo parece. No he cruzado más de un saludo con él alguna vez que hemos coincidido en la escalera (la conversación circunstancial no es mi fuerte), pero sinceramente, me ha parecido un poco… no sé… ¿blando? En cualquier caso, Rita parece demasiado para él.

Disculpad la pobre calidad de la foto

Y, a juzgar por la expresión de Prue, ella está más bien pillada… Algo habitual en la soñadora y enamoradiza Prue.


lunes, 31 de octubre de 2011

El elemento masculino ha llegado para quedarse

Estaba haciendo mis deberes de Ciencias Naturales con Prue, que se había levantado unas veinte veces de la mesa de la cocina con toda suerte de excusas, cuando oí la puerta de la entrada. Ya era hora de que Alyssa volviese del curro, aunque me sorprendo al oír una voz además de la suya. No puedo evitar dejar mis deberes de lado y volverme hacia la puerta hasta que logro ver a Alyssa y a su acompañante, un chico de pelo castaño que por poco logra que se me descuelgue la mandíbula… ¡Y eso sí que sería raro en mí!
Alyssa se acerca a mí seguida por él, que me dedica una sonrisa cortés que logra que me derrita, aunque no se me mueva ni un solo músculo de la cara.
—Hola, Tabitha —me saluda Alyssa.
—Hola.
—Ella es Tabitha, la chica de la que te hablé. Está viviendo con mi hermana y conmigo —se dirige al chico. A continuación aclara—. Él es Matt, mi novio. Ha comprado el ático.
Le dirijo una mirada con la que siento a mi indiferencia habitual traicionarme:
—¿Ah, sí?
—Aquí somos muchas chicas —Prue se acerca desde el baño—. Acabarás huyendo.
—Bueno, planeo quedarme para comprobarlo —sonríe él.
—Va a pasar aquí la noche —explica Alyssa—. Mañana vienen los de la mudanza, y quiero ayudarle.
—¡Ah! Yo también te echaré una mano —se apresura a decir Prue.
—Sí, y yo —añado.
—Sois muy amables. Supongo que tendré que corresponderos haciendo la cena.
Y sin decir nada más, se dirige a la cocina como Pedro por su casa y comienza a seleccionar cacerolas e ingredientes. Alyssa y Prue intercambian una mirada cómplice y la menor se dispone a recoger sus apuntes de la mesa, así que decido hacer lo propio y corro tras Prue a la habitación que compartimos desde que Alyssa me permitió alojarme con ellas. A veces me da un poco de cosa, porque se nota a la legua que, por el número de habitaciones que tiene su loft, no está pensado para que vivan en él más de dos personas, pero lo cierto es que me siento muy a gusto aquí, aunque tenga que dormir en un colchón hinchable y dentro de mi saco de dormir.
Cuando estamos ya en el dormitorio, pregunto a Prue:
—¿Conocías a Matt de antes?
Ella suelta una risita y responde:
—Pues claro. ¿Te parece guapo?
Aparto la mirada con la esperanza de que no se me note demasiado y dejo caer:
—No está mal.
Prue se encoge de hombros.
—Un poco mayor para mi gusto.
Me pregunto qué clase de yogurines le gustarán a esta chica. ¡Yo a Matt lo veo perfecto, y tengo cuatro años menos que ella!
—Ya verás cuando se haya instalado. Va a haber tortas —dice de repente.
—¿Y eso? —Pregunta.
—Bueno, aunque a mí no me atraiga, me sé de más de una a la que sí que le va a gustar. Y eso sin contar a Pam, que es capaz de robárselo a mi hermana sólo por fardar de ello después.
No puedo evitar torcer el gesto.
—Entonces, ¿las demás chicas no le conocen?
—Bueno, me parece que Shannon sí, pero me parece que las demás no. Alyssa lleva sus asuntos con mucha discreción.
Eso es verdad. Lo cierto es que aunque Alyssa siempre tiene tiempo para preocuparse por los demás, no suele hablar de sus cosas. Pero a la vista de Matt, tampoco es que me sorprenda… ¡Con las lagartas que campan a sus anchas por el edificio!

domingo, 30 de octubre de 2011

Evan


Modelo: Barbie Basics #16-002 (Mattel Black Label, 2011)
Molde de cuerpo: Male ModelMuse (original), hibridado con Male Articulated.
Molde de cara: Basics 16

Evan Ross Jameson es el hermano menor del mejor amigo de Matt, Loren, y le pidió que alquilase un cuarto de su flamante ático al veinteañero para que tuviese dónde alojarse mientras estudia tercero de Ingeniería Aeronáutica. Aun hoy son compañeros de piso; más adelante se unió a ellos el viajero en el tiempo Haruto.

Evan ha sido toda su vida "el Niño" en su casa, y despegarse poco a poco de papá y mamá le está costando bastante. Su llegada provocó una buena pelea entre SynnövePrue, pero al final fue la primera quien logró conquistar a Evan.

miércoles, 26 de octubre de 2011

Un par de fotos para abrir boca

Os tengo abandonadísimos, qué vergüenza. La verdad es que no tengo demasiado tiempo libre, y entre eso y que decidí fotografiar a las chicas precisamente cuando dejó de hacer sol, de momento sólo puedo ofreceros un par de fotografías nuevas de Magda y Sia.
Espero que os gusten, a pesar de todo.
He modificado ambas fotos con la herramienta de efectos retro de pixlr.com, una especie de photoshop online con esta versión para tontos (que es lo que yo soy en lo que a estas cosas se refiere) para poner bonitas las fotos (no, no me pagan comisión, es que la web me encanta).

martes, 4 de octubre de 2011

Magda



Modelo: J-Doll X-126 Gran Via (Jun Planning, 2008)
Molde de cuerpo: Type 3 Pullip
Molde de cara: J-Doll

Magdalena Vera Pastor (más conocida como Magda) es otra de nuestras estudiantes Erasmus. Tiene veinte años y viene de Madrid.

Magda estudia Periodismo y es conocida por su desparpajo y optimismo natural. Aprovecha el tiempo libre que le deja su carrera (que es bastante) para hacer docenas de cursos, desde jardinería hasta trucos de bricolaje, pasando por bailes de salón, corte y confección, cocina creativa y yo qué sé cuántas cosas más. Eso sí, Magda venía con un talento de casa: toca la guitarra (española, claro), algo que a sus vecinas les parecía muy gracioso, interesante y típico hasta que descubrieron que a Magda no hay quien le saque los horarios españoles, se acuesta cuando las demás ya están en el séptimo sueño por lo menos y no puede ponerse auriculares para tocar…

Por suerte, esa simpatía suya puede con todo. O con casi todo, ya veremos en unos meses…

Su canción preferida es Riazor, de Amaral.