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viernes, 1 de mayo de 2020

Quince minutos con... Blizzard Strauss


Esta nueva entrega de Quince minutos con… se ha hecho de rogar, pero su protagonista está más ocupada que nunca y ha sido difícil que nos ceda el tiempo para la entrevista y la sesión fotográfica que la acompaña. Como en la entrega anterior nos acompaña una cantante. Aunque es conocida de sobra estamos deseando conocerla mejor.

Pregunta: Todos conocemos tus inicios como actriz infantil en la serie Las cosas de Blizzard, pero lo que tomó a todo el mundo por sorpresa fue tu paso al mundo de la música. ¿Qué te llevo a abandonar la televisión por la música?
Respuesta: ¡Buena pregunta! Sí, como todo el mundo sabe protagonicé Las cosas de Blizzard durante cinco años. Como sabrás hay leyes que limitan la cantidad de tiempo que pueden dedicar los niños actores a los rodajes para evitar la extenuación, pero la fama de la serie era tal que entre apariciones en otros programas, promociones y demás tenía muy poco libre y mi vida privada era sometida a un escrutinio abrumador. Necesitaba una válvula de escape, así que cuando mi maquilladora empezó a enseñarme a tocar la guitarra lo encontré liberador.


P: ¿Y eso fue todo?
R: No, claro. A los quince empezaba a estar muy cansada del mundo televisivo pero empezaba a asumir que incluso si lo dejaba por completo no dejaría de ser famosa nunca, así que se me ocurrió que podía hacer uso de mi fama para obtener contactos en el mundo de la música. Gracias a ellos conocí a las Tempests y mi idea de tener mi propia banda empezó a cristalizar.

P: Los tres últimos episodios de la temporada final de Las cosas de Blizzard forman parte de la historia televisiva por lo acelerado de su producción y el hecho de que tuvieron que ambientarlos en invierno, aunque el resto de la temporada se desarrollaba en verano, para taparte esos tatuajes recién estrenados. ¿Por qué las golondrinas?
R: Me gustan los motivos tradicionales, en el campo de los tatuajes soy muy clásica. Me los hice después de haber firmado el contrato para formar Blizzard and the Tempests y para mí simbolizan la libertad de controlar mi propia carrera.


P: No es ningún secreto que la relación con tu familia se resintió cuando rompiste con esa etapa de tu vida.
R: Es un tema complicado, como podrás imaginar. Mi madre tenía la vida resuelta trabajando como mánager mía y cuando decidí ser más independiente fue como si le quitaran de las manos la gallina de los huevos de oro. Por desgracia nuestra relación nunca se ha recuperado, pero es muy controladora y sé que es muy posible que no lo haga nunca, porque ya no puedo tolerar esa actitud.


P: ¿Cómo encontraste la experiencia de trabajar en equipo como parte de Blizzard and the Tempests?
R: Tuve momentos muy difíciles porque como actriz me lo habían dado todo hecho a nivel creativo y estaba deseando emplear mi iniciativa. La verdad era que no había contado con tener que compaginar mi voluntad con la de otras personas. La experiencia fue muy enriquecedora y me hizo madurar mucho como persona y como artista. Sentí verdadera pena cuando les dije que iba a venir a Londres y rechazaron seguirme… como bien sabes se han hecho un hueco en la escena indie como The Tempests. 

P: En 2014 salió tu primer EP en solitario, Cyanide Lollipop. Hubo cierto revuelo mediático debido a un supuesto tema de copyright en torno a la salida, pero los detalles nunca se hicieron públicos. ¿Ha pasado suficiente tiempo para que nos cuentes qué pasó?
R: ¡Claro! En realidad fue un poco culpa mía… Me empeñé en llamarlo Deady Coca-Cola y claro, a los dueños de la marca no les entusiasmó la idea de que usase el nombre de su producto de esa forma, así que nos pusieron un pleito y tuvimos que cambiar el título. En ese momento estaba tan empeñada en usar ese título que no tenía alternativas y mi equipo tuvo que hacer una lluvia de ideas hasta que se nos ocurrió Cyanide Lollipop.


P: Tardaste algo más de un año en presentar tu primer y hasta ahora único disco en solitario, Jk, y al acabar la gira para presentarlo formaste tu segunda banda, Weird Machines. En 2019 presentasteis vuestro segundo álbum, del que el primer single, Snowflake, alcanzó el número uno en varias listas de ventas. Has dicho en otras entrevistas que el éxito de esa canción te persigue. ¿A qué te refieres?
R: Snowflake es una de esas canciones que se hacen tan famosas que superan a sus propios creadores. Hay muchísima gente que reconoce la canción pero no quién la canta; hay quien de toda nuestra discografía sólo ha escuchado Snowflake. Eso crea unas expectativas altísimas a la hora de escribir y publicar nuevos singles. Les presentas canciones a la discográfica y te dicen: “vale, pero, ¿cuál es la nueva Snowflake?”. Lo único bueno es que gracias a ella he dejado por fin de ser Blizzard de Las cosas de Blizzard y ahora soy Blizzard de Snowflake (risas).


P: Hasta ahora hemos hablado sólo de tu trabajo. Cuéntanos algo ti como persona, Blizzard.
R: Pues me encantaría decir que soy muy zen, que hago yoga y sigo una dieta vegana, pero la verdad es que como sabe casi todo el mundo me encanta la fiesta y cuando no estoy de gira o encerrada componiendo me gusta ir a discotecas abarrotadas y a bailar hasta las tantas. Si tuviera que escoger un deporte sería la escalada, aunque de momento sólo lo he practicado en locales especializados, no en montañas de verdad.

P: Así que, ¿no eres vegana? ¿Cuál es tu comida preferida?
R: Me encantan los sándwiches de todo tipo, pero mi preferido es el de pechuga de pollo y bacon. En general soy una fanática de meter comida en pan, de hecho a mi disco en solitario lo quería llamar Sándwich pero mi discográfica dijo que ni hablar, que nadie me tomaría en serio (risas), pero a día de hoy no acabo de comprender por qué Cyanide Lollipop sí se podía pero Sándwich no. 


P: ¿A qué te dedicarías de no haber sido cantante?
R: La verdad es que es difícil de decir… Muchas veces me he preguntado si habría seguido siendo actriz de no haber cambiado al mundo de la música. Quién sabe, a lo mejor tendría un Óscar en la vitrina, o puede que saliese en telefilmes de sobremesa. Prefiero no pensar en ello, si soy sincera. Tengo la suerte de llevar la vida que quiero.

martes, 6 de febrero de 2018

Quince minutos con... Sabrina Mangano


Mucho ha llovido desde que Sabrina se unió al elenco de inquilinos de Dolls Crazy House. Cuando llegó, Sabrina era todavía una cantante que iba de la mano con la provocación allá donde iba. No obstante la hemos visto evolucionar, refinar su imagen y su sonido y, en definitiva, reinventarse para convertirse en una artista completamente nueva. Sabrina nos ha ofrecido esta entrevista que completa, más de cinco años después de su llegada, su ya famosa entrada en Wikipedia.

Pregunta: Háblanos un poco de tu familia y tu infancia.
Respuesta: Nací en Japón, de donde procede mi madre. Mi padre es británico y se encontraba en el país de vacaciones con unos amigos cuando conoció a mi madre. Siempre les he oído decir que lo suyo fue un flechazo intercontinental tan intenso que mi padre decidió quedarse en Japón sin más. Tuve la suerte de crecer en Tokio, donde ser una chica birracial era más sencillo de lo habitual en el país, pero mis raíces occidentales no dejaron de tirar de mi cuando llegué a la adolescencia y buscaba mi sitio. Así decidí marcharme a Inglaterra en cuanto cumpliera los dieciséis.


P: ¿Cómo decidiste entrar en el mundo del espectáculo?
R: Creo que crecer en Japón tuvo mucho que ver. La cultura del espectáculo en mi país natal es como una máquina enorme y muy bien engrasada que produce nuevos artistas sin parar. Ya en mis años de instituto soñaba con ser idol, así que lo deje para apuntarme a una agencia de modelos. Fue cuando llegué a Londres y me di cuenta de que mi look asiático no jugaba tanto a mi favor como había pensado en un principio cuando tomé un curso de solfeo básico y empecé a verle la gracia a eso de hacerme cantante.

P: Sabemos cómo te diste a conocer con la versión de Boys (Summertime Love) de tu tocaya, Sabrina, pero, ¿cómo fueron tus inicios? ¿Qué te impulsó a grabar una versión de esa canción, precisamente?
R: Bueno, para empezar, en esa época sabía que si me dedicaba a la canción iba a ser más rollo Britney Spears que Adele, precisamente, porque mi objetivo era hacerme famosa y, ante todo, pasármelo bien. Escogí esa canción porque tiene un ritmo muy pegadizo y la hice mía enseguida, además de que me divertía que ya hubiese una cantante con el mismo nombre que yo. De hecho por eso no pude escoger Sabrina a secas como mi nombre artístico, y como mi verdadero apellido, Pell, me parecía aburrido, me decidí por Mangano en homenaje a la actriz Silvana Mangano. En aquella época salía con un chico italiano y me deje absorber por su cultura hasta amar el país más aún que Japón o Inglaterra.


P: Después de varios álbumes con canciones pegadizas y letras picantes decidiste cortarte el pelo en un dramático cambio de imagen y colaboraste con Iris Marble en un disco completamente distinto a los anteriores. ¿Qué te hizo decidirte por esa clase de giro en tu carrera?
R: ¡La edad! (risas) No bromeo del todo, a decir verdad. La música ha acabado pesando más que el espectáculo y me di cuenta de que el legado musical que quiero dejar debe ir por otro camino. Quería experimentar, cerrar una etapa de ese proceso de conocernos a nosotros mismos que llamamos vida para entrar en la siguiente. Tuve la grandísima suerte de contar con Iris, que tiene una sensibilidad admirable y con la que conecté de maravilla, y ciertamente estoy entusiasmada con el resultado.


P: ¿Puedes adelantarnos algo de tus próximos álbumes?
R: Ahora mismo estoy trabajando en un disco conceptual al que quiero darle un aire autobiográfico. Aunque recuerdo con mucho cariño mi experiencia cuando me mudé a Londres, era muy joven y hubo muchas cosas que supusieron una enorme decepcion, por no mencionar todas las dificultades que encontré por el camino. Ahora que me codeo con otras jóvenes artistas tan ambiciosas como lo era yo en aquel momento, quiero que mi disco-experiencia sirva de ayuda a las que vengan detrás. No quiero dar ejemplo ni dar pena, sencillamente quiero contar mi historia, y afortunadamente soy lo bastante famosa como para que la gente escuche.

P: Hablando de las nuevas generaciones, convives a nivel vecinal con Blizzard y Mayhem. ¿Cómo es tu relación con ellas?
R: Mejor de lo que esperaba, a decir verdad. Cuando supe que se iban a mudar lo contemplé con aprensión, porque lo único que me preocupaba más que verme enfrentada a jovencitas contestonas era que esperasen de mí que fuese su mentora o algo por el estilo. Sin embargo han ido mucho a su aire, y aunque no han tenido problema en decirme que mis primeros álbumes no les gustan demasiado, si que han sido cordiales y me han felicitado por el éxito de mi último disco, y así da gusto.

P: Todo resuelto en ese aspecto, entonces. Pero dejemos el trabajo de lado, ¿qué hace la famosa Sabrina Mangano con su tiempo libre?
R: Si me lo hubieras preguntado hace un par de años, no decepcionaría a mis fans respondiendo que, sobre todo, salir de fiesta (risas). Estos días me he vuelto de lo mas tranquila. Practico yoga, cuido de mis plantas y pinto. Si, me he sumado al club de las celebrities artistas (risas), pero estoy segura de que mi talento es bastante limitado. Ante todo lo hago porque me relaja una barbaridad.

P: ¿Hay algo que te haga perder la paciencia?
R: ¡Uf, tantas cosas! No me distingo por ser paciente, de hecho tengo la mecha muy corta para… todo, en realidad. La gente que balbucea al hablar, las filas demasiado lentas, muchos anuncios en el cine, los tiempos de espera largos en Internet… Normalmente dejo que mi agente se ocupe de muchos de mis asuntos para no perder los papeles cuando me vea esperando demasiado y mi genio amenace con llevarse lo mejor de mí. Tengo mucha suerte de que la fama me haya proporcionado a alguien que se hace cargo de mis asuntos para ahorrarme eso.


P: ¿Te interesan las causas benéficas? ¿Colaboras con alguna?
R: Cuando empecé a hacerme famosa mi delgadez fue objeto de controversia y recibí no pocos ataques por promover la anorexia. Lo cierto es que siempre he sido flaca y es algo que me viene de familia, pero es un tema con el que estoy muy sensibilizada después de haber visto a una de mis mejores amigas padecer la enfermedad, aunque no llegó a morir, como dicen las malas lenguas. Aun así, colaboro con un par de asociaciones de manera regular, no solo con contribuciones, también organizo charlas y eventos.

P: Por último, nos gustaría saber que habrías hecho de no haberte dedicado a la música.
R: Esa es una pregunta que me he hecho muchísimas veces. Solía decir que ser modelo, aunque no puedo decir que esa sea una espinita que tengo clavada porque hago reportajes fotográficos de moda de manera regular. Creo que, hiciera lo que hiciese, mi destino era salir de Japón. Aunque siento un gran apego por mi país natal, estoy convencida de que, de haberme quedado, no habría llegado a alcanzar el nivel de satisfacción personal que he conseguido en Europa. Siempre que voy de visita me doy cuenta, una vez más, de que es un país maravilloso, pero no es para mí.

sábado, 26 de agosto de 2017

Quince minutos con... Anastasia Tverskaa


Después de varios meses de desvergonzado abandono de esta sección, volvemos a la carga entrevistando a Anastasia, nuestra organizadora de eventos, que lleva más de un año trabajando en la boda más esperada de Dolls Crazy House. Entre que el momento llega o no, Anastasia nos ha concedido esta entrevista para que lleguemos a conocerla mejor.

Pregunta: Háblanos un poco de tu familia y tu infancia.
Respuesta: Nací en San Petersburgo, pero me mudé a Londres con mi madre después de que se divorciase de mi padre. Yo tenía catorce años. Recuerdo que conseguí mi primer trabajo a los dieciséis en una heladería para poder permitirme ir al cine. Hice pruebas para una agencia de modelos pero me di cuenta enseguida de que no iba a poder soportar las miraditas de superioridad hasta que llegase a la cima, y así fue como se acabaron mis aspiraciones de llegar a las pasarelas.

Fotografía de fondo de Jeffrey Betts
P: ¿Qué hay de tu profesión actual? ¿Cómo llegaste a dedicarte a planificar eventos?
R: En mi último año de instituto, mientras trataba de decidir qué hacer después, trabajé en un catering como camarera. Es algo muy poco agradecido, créeme, pero a la jefa le caí en gracia y nos hicimos amigas. Ella fue quien me introdujo en el negocio, contándome cómo funcionaba. A día de hoy es mi mentora, Helen, aunque trabajamos en empresas diferentes.

P: Por ahí se dice que eres una adicta al trabajo. ¿Es eso cierto?

R: Lo creas o no, no eres la primera persona que me lo pregunta (risas). Mi respuesta es siempre la misma: tengo el inmenso privilegio de disfrutar de mi trabajo, y como suele involucrar la organización de eventos que significan mucho para mis clientes, me dedico a ellos al cien por cien. Me parece lo mínimo que se puede hacer, ¿no? Pero eso implica trabajar muchas horas, cierto.

Fotografía de fondo de Ian Baldwin
P: ¿Qué haces cuando tienes vacaciones?

R: Lo primero que hago es apagar el móvil (risas). Me gusta viajar a sitios de playa con todo incluido en verano, una semana por lo menos. Y por lo general viajo sola, para ir a mi ritmo. En temporadas menos ajetreadas viajo con amigos a visitar bodegas en Francia o a esquiar en los Alpes.

Fotografía de fondo de Valor Kopeny
P: Sabiendo que trabajas en eventos, y sobre todo teniendo entre manos una boda como la de Alyssa y Matt, creo que esta pregunta es inevitable: ¿Qué opinas del matrimonio?
R: ¡Uf! Creo que ésta es la clase de pregunta por la que optaría por el comodín de la llamada, sólo para escabullirme con el pretexto de estar al teléfono. Veamos… La verdad es que se trata de un tema complicado. Yo sólo me dedico a organizar las celebraciones; en el fondo no dejo de ser hija de padres divorciados, así que me resulta complicado tener una imagen idealizada del matrimonio. De hecho, aunque debido a la naturaleza de mi trabajo, suelo tener contacto directo con mis clientes mientras organizo sus banquetes de boda, prefiero desvincularme de ellos. No se trata de una cuestión meramente sentimental; conozco casos de colegas que han acabado en juicios después de que los matrimonios fracasen y, en vez de culparse a sí mismos, atacan a quien más cerca queda, es decir, los organizadores de sus bodas. Pero eso no responde a tu pregunta en realidad, ¿verdad? Um… Creo que lo voy a dejar en que soy un tanto escéptica al respecto. ¿Te vale?

P: Aceptamos tu respuesta. Cambiemos de tema ¿Cuál es tu color preferido? ¿Es con el que te ves más favorecida?

R: Mis colores preferidos son el blanco y el verde, y afortunadamente me sientan bien, así como las tonalidades pálidas del rosa, que siempre consiguen que me echen piropos. Me encanta el color negro, pero como soy muy pálida parezco un espectro cuando lo visto, o eso opina mi madre.

Fotografía de fondo de Philipp Berndt
P: ¿Cuál es tu medio de transporte predilecto?
R: ¡El barco, sin duda! Siempre que viajo a algún sitio y me dicen que hay un ferry a otro lugar, lo cojo sólo por disfrutar del trayecto. Por supuesto, eso significa que me encantan los cruceros, y mi sueño es tener mi propio velero. En tierra firme evito el transporte público, sobre todo en horas punta, porque me marea estar rodeada de gente invadiendo mi espacio personal, así que me muevo en taxi o con el coche de la compañía, que tiene chófer.

P: ¿Te interesa el arte? ¿Qué artistas o estilos te gustan?
R: Tengo unos gustos bastante clásicos: me gusta el Rococó alemán. Mi disciplina preferida es la escultura en mármol: recuerdo que la primera vez que visité la Gliptoteca Carlsberg de Copenhague no me fui hasta que cerraron por la noche. Me fascina Antonio Canova, y la Venus de Milo es, para mí, la gran obra de arte de la Antigüedad. También me encantan los jardines históricos.
Fotografía de fondo de Erol Ahmed
P: ¿Tienes alguna alergia o intolerancia?
R: Soy alérgica al pelo de gato. Afortunadamente, es algo que puedo controlar fácilmente con medicación, ya que mi madre tiene un gato y un perro a los que les encanta que les haga cucamonas cuando voy a visitarla.

Fotografía de fondo de ISOStock
P: Para terminar, nos gustaría saber si sientes nostalgia de Rusia.

R: No demasiada, a decir verdad. Me apasiona Londres, donde tengo una vida agradable y un trabajo que disfruto. Hace mucho que no voy a San Petersburgo, por lo menos desde que murió mi padre hace tres años. Uno de mis hermanos, en cambio, se mudó de vuelta en cuanto cumplió la mayoría de edad. Yo soy la menos nostálgica de la familia.

viernes, 31 de marzo de 2017

Quince minutos con... Lena Crewe


Mientras su hermana Iris ultima los detalles del libro de poemas que cerrará su trilogía, hemos obtenido una entrevista con su hermana melliza y mánager, Lena.

Pregunta: Háblanos un poco de tu familia y tu infancia.
Respuesta: Aunque soy inglesa, pasé gran parte de mi infancia y adolescencia en Atenas, donde vivimos en una villa a las afueras. Acudí a un colegio femenino durante los primeros años porque mis padres no se fiaban de los chicos griegos, así que cuando me llegó la edad de salir de marcha tenía unas ganas enormes… En aquella época yo era más popular que Iris, que era bastante tímida.


P: ¿Cuándo decidiste convertirte en la agente de tu hermana?
R: Pues fue poco después de que Iris ganase el concurso Tulipán Plateado y firmase un contrato para publicar su primer libro de poemas. Yo acababa de salir de una ruptura traumática, y fue idea de Iris emplearme como su agente, a pesar del escepticismo de la editorial, que no tenía demasiadas expectativas puestas en una novata como yo.

P: ¿En qué consiste exactamente el trabajo?
R: Básicamente soy una especie de ayuda de cámara veinticuatro horas. Quiero mucho a Iris, pero es un desastre. Si de ella dependiera viviría en un bosque, tocando la guitarra a los animales y recitando sus poemas al viento o algo así. Me encargo de administrar sus entregas, organizar sus citas y eventos e incluso elegir qué ropa debe ponerse en cada ocasión para no ir como una hippie a según qué sitios… Es una tarea agotadora, pero satisfactoria.


P: ¿Qué haces en tu tiempo libre?
R: La verdad es que no tengo demasiado… Una vez cada tres meses me voy a un spa durante tres o cuatro días para que me den unos masajes y someterme a tratamientos relajantes. Además me gusta leer, claro, y mi punto débil son las novelas románticas de época… ¡Cuánto más cursis mejor! En el fondo estoy hecha toda una romántica.


P: ¿Es fácil enfadarte?
R: Supongo que depende de la clase de persona con la que trate. Por lo general soy muy paciente, pero las personas intolerables e incapaces de razonar sus argumentos me sacan de mis casillas. No suelo durar mucho en conversaciones con ellos, así que normalmente me retiro antes de decir alguna barbaridad…

P: ¿Qué clase de música te gusta?
R: Sobre todo el pop indie, sobre todo el dream pop: Lana del Rey, Christine and the Queens, Aurora… Me gustan las voces femeninas que me ayudan a desconectar. Sin embargo, cuando voy en el coche me encanta escuchar rock clásico, como AC/DC.


P: ¿Cuándo fue la última vez que te sentiste sola?
R: No es un sentimiento que albergue a menudo. Vivo y trabajo con Iris, así que estoy acompañada las veinticuatro horas del día. ¡Al contrario! A menudo echo de menos tener un poco más de tiempo para mí. Sin embargo, hace tan sólo unas semanas sí que me sentí un poco sola cuando me llegó la invitación de boda de una de mis mejores amigas… El año pasado se casaron tres. Es de esas cosas que te hacen pensar.

P: ¿Qué es lo que más te molesta?
R: La gente que no deja las cosas como las encuentra, en general. Es decir, quien va a tu oficina a decirte algo y no cierra la puerta al salir, o quien limpia descolocándolo todo, por ejemplo. Bien mirado, la verdad es que es algo que me pasa desde niña: odiaba prestar mis cintas de casete y vídeo porque nunca me las devolvían rebobinadas…


P: ¿Te gustan las fiestas? ¿Eres de las que bailan toda la noche o de las que van por la comida?
R: Más bien lo segundo… En mis primeros años de Universidad salía bastante para evadirme del hecho de que en el fondo no sabía qué quería hacer con mi vida. Con el tiempo esa faceta mía fue desapareciendo, y la verdad es que me estoy convirtiendo en una señora mayor a marchas forzadas. Vaya, que entre el plan de fiestón loco y el de cena civilizada me quedo con este último.


P: Para terminar, nos gustaría saber cuál es tu comida predilecta.
R: Tengo unos hábitos alimenticios cuestionables, lo confieso. Intento comer sano, pero al final con el tema del trabajo suelo terminar recurriendo a sándwiches de supermercado y cosas así. Tengo un placer culpable, eso sí, y muy inglés, además: el fish and chips de los pubs londinenses. Me da igual lo que opinen los turistas, es una delicia.

miércoles, 15 de febrero de 2017

Quince minutos con... Charlotte Delacroix


En esta nueva entrega de Quince minutos con he querido dar un poco de protagonismo a algunas de las chicas con menos apariciones en el blog. En este caso se trata de Charlotte, nuestra estudiante francesa.

Pregunta: Háblanos un poco de tu familia y tu infancia.

Respuesta: Nací en Marsella, donde vive gran parte de mi familia paterna (la materna está diseminada por toda Francia), pero nos mudamos a París cuando tenía dos años, ya que mi padre decidió emprender un negocio con un amigo suyo en la capital. Tengo dos hermanas mayores; una está casada y vive también en París, mientras que la otra se mudó a Nueva Zelanda cuando estaba en la Universidad y se ha quedado allí.


P: Nos gustaría saber algo más acerca de tus estudios.
R: Estudio Derecho Internacional porque me fascina el tema de las relaciones entre países y las diferencias legislativas entre ellos. Por eso me mudé a Londres, para hacer el curso Erasmus obligatorio… y me ha acabado gustando, ¡y eso que al principio no quería ni oír hablar de marcharme de París!

P: Eso teníamos entendido, que París es tu ciudad predilecta.
R: ¡Eso es poco! Es muy complicada para vivir en ella, pero es muy especial. No es sólo lo bonita e icónica que es, es que se te mete dentro de una forma muy difícil de explicar. Llega un momento que la parte que queda reflejada en las películas y las postales queda en un segundo plano, y tu relación con la ciudad, la forma en que se muestra ante ti… es única.


P: Volvamos a ti. ¿Quiénes son tus amigas en Dolls Crazy House?
R: Mis compañeras de piso, por supuesto: Mina, Sia y Magda. No obstante, también tengo amigos fuera de la casa, y mi mejor amigo, Quentin, mi vecino de toda la vida cuando estábamos en el colegio. Fuimos juntos a clase hasta terminar el instituto, y luego él entró en el seminario para hacerse sacerdote. Todavía mantenemos el contacto a través de WhatsApp y cartas, porque le encanta el correo ordinario.


P: ¿Tienes algún mal hábito?
R: No sé si cuenta como mal hábito, pero soy muy, muy quisquillosa con la comida. Odio probar cosas nuevas y tengo muy poca tolerancia con las cosas que no me entusiasman. Quizá por eso como tanto chocolate… Bueno, y también creo que soy culpable de mirar demasiado mi teléfono cuando estoy con gente… Sé que es de muy mala educación, ¡pero no puedo evitarlo! Me encanta Instagram.

P: ¿Qué es lo primero que te atrae de la gente a la que conoces?
R: Me fijo mucho tanto en los zapatos como en la cabeza. Me gusta la gente que cuida su aspecto, así que tiendo a valorar positivamente un calzado limpio y una melena bien cuidada o mejor incluso, sombreros bien combinados. Sé muy bien que las apariencias pueden engañar, pero a fin de cuentas son nuestra carta de presentación, ¿no?


P: ¿En qué clase de situaciones sociales te encuentras más cómoda?
R: En general soy muy sociable, así que no tengo problemas en ninguna clase de situación… pero me encantan las bodas. No sé muy bien por qué, pero me lo paso siempre fenomenal. Sin embargo, cuando ayudé a mi hermana a organizar la suya me di cuenta de lo complicado que es, y se pierde toda la magia… así que prefiero limitarme a asistir como invitada.

P: Háblanos de la cita más rara que has tenido.
R: No sé si debería contar, pero asistí a un evento de citas rápidas porque siempre había querido conocer el sistema. Me inscribí con un nombre falso y creo que no fui la única, porque había cada personaje… Creo que el más rocambolesco era un tipo de mi edad que tenía un loro en el hombro y se refería constantemente a una tal Adele. Al principio pensé que era la cantante, luego su madre, y luego resultó que era el loro, que al parecer le daba opiniones muy acertadas sobre cómo tomar las decisiones correctas en su vida. Creo que sólo duré un tipo más… me marché enseguida.


P: ¿Cuál es tu película preferida?
R: La versión francesa de La Bella y la Bestia hecha en Francia en 2014. ¡Me encantan los cuentos de hadas! ¡Y los trajes son tan bonitos!

P: ¿Te gustan las ferias y los parques de atracciones?
R: ¡Me encantan! Más las ferias, porque me gusta ver las tómbolas y comer algodón de azúcar. También me gustan las manzanas cubiertas de caramelo, las palomitas… La comida de feria en general, a decir verdad.


P: Para terminar, nos gustaría que nos recomiendes tu música favorita.
R: La canción de Dirty Dancing, The time of my life, es mi canción. También me gusta la música de Florence + the Machine, Solange Knowles, Ed Sheeran y The Divine Comedy; algunas canciones de los Beatles y de Katy Perry. Un poco de todo, ya sabes. 

sábado, 22 de octubre de 2016

Quince minutos con... Quinn Gray


Aunque últimamente el blog parece un tanto abandonado, sigo con energías para él. Prueba de ello será esta entrevista con una de nuestras veteranas, Quinn. Puede que ella sea una de las integrantes cuya vida más ha evolucionado últimamente, pero dejemos que sea ella quien nos lo cuente.

Pregunta: Háblanos un poco de tu familia y tu infancia.
Respuesta: Mi familia procede de Perth, en Escocia, pero hemos vivido en Londres desde que yo tenía cinco años. Tengo una hermana y un hermano mayores que yo. Crecí en una familia trabajadora, y desde niña me inculcaron el valor del trabajo duro y de mantenerse fiel a los ideales. Mi padre está muy involucrado en su sindicato y a menudo recibíamos charlas ideológicas en casa.


P: Cuéntanos algo más acerca de tus estudios y tu trabajo.
R: Cuando me uní a la pandilla Dolls Crazy House estaba aún en el instituto. ¡Cómo pasa el tiempo! Al acabar no sabía muy bien qué estudiar, ya que no estaba segura de lo que quería hacer en el futuro, así que empecé a trabajar en una tienda de accesorios deportivos. Gracias a eso descubrí mi vocación, y recientemente he empezado a estudiar un ciclo combinado de Ingeniería y Diseño que pienso aplicar a los deportes. En mi tiempo libre trabajo a tiempo parcial en una tienda de bicicletas.

P: Nos gustaría saber algo más de tus amigos en Dolls Crazy House.
R: Mi mejor amiga es Synnôve; era la única a la que conocía cuando me mudé al edificio. Nos conocemos desde los doce años y lo sabemos todo la una de la otra. Pero además de ella también considero buen amigo mío a su novio, Evan, y me llevo fenomenal con Ava.


P: ¿Cuáles son tus hobbies?
R: Lo que más me gusta en el mundo son los deportes, tanto practicarlos como verlos en televisión o en un estadio. Practico fútbol en una liga femenina amateur y soy entrenadora de un equipo de niñas de lo más simpáticas. Mi equipo es el Tottenham Hotspur, cosa que me enfrenta casi siempre con mi padre y mi hermano, que son del Liverpool. Mi segundo deporte preferido es el tenis. Y aparte de los deportes, me encantan las pelis de miedo y los videojuegos de disparos.


P: ¿Qué tareas del hogar te gusta hacer y cuáles odias?
R: ¡Las odio todas! Tengo que reconocer que me cuesta una barbaridad ponerme con cualquiera de ellas. Tengo alarmas en el móvil para hacer la colada, porque de lo contrario no la haría jamás. Si de mí dependiera y tuviese una cantidad ilimitada de dinero, compraría ropa nueva cada vez que se me acabase la ropa limpia… Pero si hay algo peor que la colada, es lavar los platos… ¡Mi cocina es siempre un desastre! Lo odio tanto que se me olvida y voy sacando cacharros nuevos hasta que está todo hecho un asco y no me queda más remedio que limpiarlo todo a la vez. Creo que por eso me gusta tanto la comida china: porque comes y luego tiras los envases. Creo que lo único que no me importa hacer es la compra. ¿Eso cuenta como tarea del hogar?

P: ¿Cuál sería el regalo perfecto para ti?
R: Unas entradas para un partido de fútbol importante, como el Clásico o la final de la Champions. Eso o unas buenas botas de tacos. En general creo que soy bastante agradecida en eso de los regalos.


P: ¿Eres impulsiva?
R: Mucho. Sobre todo a la hora de gastar el dinero en cosas que no son esenciales. ¿Un billete de avión asequible por una cancelación de última hora? Para mí. ¿Que es a Tegucigalpa? Pues bueno. Una de mis filosofías de vida es que no quiero tener la certeza de que me he quedado sin hacer algo por no haberme atrevido a probarlo. Esa idea parece dominar muchas de mis acciones, porque demasiado a menudo digo que sí sin plantearme las consecuencias. Por suerte, la mayoría de las veces esa impulsividad ha resultado en buenas historias.

P: Con la de años que han pasado desde que te conocimos, imagino que tus gustos musicales habrán evolucionado ¿Qué clase de música te gusta ahora?
R: Me he pasado al indie pop y algo de electrónica. Creo que mis tres músicos preferidos son Lorde, The Pains of Being Pure at Heart y The Weeknd. Hace poco empecé a escuchar los discos de mis padres, así que estoy descubriendo a Blondie, Fleetwood Mac y Nico.


P: ¿Cuál es el viaje de tus sueños?
R: Me encantaría recorrer Estados Unidos de punta a punta en coche, por la mítica Ruta 66. De hecho, es algo que pienso hacer en algún momento en el futuro. Tengo un mapa en mi habitación en el que he señalado con alfileres los lugares que hay que visitar a toda costa y llevo unos años recopilando en un cuaderno información sobre hoteles y restaurantes a lo largo del recorrido. Sólo me falta aprender a conducir.

P: ¿Cuál es tu olor preferido?
R: El de la cola blanca de manualidades. No es que lo huela mucho, por suerte, porque siempre me han dicho que es muy tóxico. Así que me figuro que debe ser como una droga: sabes que es malo, pero es genial. Vale, eso es raro. Borra lo de la cola blanca y pon… no sé, rosas.


P: Por último, nos gustaría saber de dónde viene el nombre que nunca usas: tu nombre de pila, Cassidy.

R: Mis dos nombres, Cassidy y Quinn, proceden de viejos apellidos irlandeses. Nunca he sabido muy bien cómo es que a mis padres les dio por ellos, pero tengo la sospecha de que fue alguna clase de decisión de última hora. Sin embargo, a mi madre le encanta Cassidy, y siempre me llama así. Nunca he conseguido que me llame Quinn.

viernes, 26 de agosto de 2016

Quince minutos con... Bobbi Allende


Retomamos al fin esta sección de la mano de Bobbi, una de nuestras rubias con más personalidad. Ha sido la eterna candidata de la sección, y tras mucho insistirme ha conseguido que le haga un huequecito en el programa de Dolls Crazy House para que la conozcáis mejor.

Pregunta: Háblanos un poco de tu familia y tu infancia.

Respuesta: Mi vida familiar siempre ha sido bastante loca. Mi padre es mejicano y mi madre es sueca; se conocieron cuando mi padre tuvo su primer destino en Estocolmo. Soy hija única y como el empleo de mi padre como diplomático les hacía viajar mucho pasé gran parte de mi época de estudiante en un internado no muy lejos de Ginebra, donde aprendí francés e inglés. Los veranos los pasaba en Monterrey, con mis abuelos, y con ellos aprendí español. Tengo con ellos una relación mucho más cercana, ya que mis padres vivían siempre en lugares diferentes y estaban muy absorbidos por el trabajo.


P: Cuéntanos algo más acerca de tu trabajo.
R: Mi trabajo no guarda relación alguna con lo que estudié, Traducción e Interpretación. De vez en cuando realizo traducciones para empresas, pero lo que me da de comer es mi puesto como secretaria de Dee McLachlan. Como todo el mundo sabe, Dee es la creadora de Cou-Cou Angel, una mascota muy conocida, y maneja una empresa exitosa relacionada con el personaje. Yo hago las cosas típicas de las secretarias: escribo e-mails, concierto citas, hago llamadas… No es lo que me veía haciendo cuando entré en la Universidad, pero me divierte.

P: Según tenemos entendido, Dee y tú sois muy buenas amigas.
R: ¡Desde luego! No sólo trabajamos juntas, también vivimos juntas. A veces resulta un pelín agobiante, pero si algo puede decirse de Dee es que sabe separar por completo el ámbito profesional del personal. En casa no soy su secretaria, sino su compañera de piso, y sabe respetar perfectamente mi espacio. ¡Lo cual no quiere decir que pase con ella todo mi tiempo! Sigo viajando a Monterrey al menos una vez al año para desconectar, y hago viajes por Europa, yo sola, cada cierto tiempo.


P: ¿Qué te obsesionaba cuando eras niña?
R: Como pasé gran parte de mi infancia en un internado, la idea de encontrar mis raíces me resultó fundamental durante años. Por eso aprendí español y me empapé de cultura mejicana en un intento por convertirme en una más. Aparte de eso, tenía intereses comunes, supongo: chicos, música, maquillaje que no me dejaban llevar en el internado…


P: Suponemos que tu trabajo como secretaria de una empresaria conocida te provoca mucho estrés. ¿Cómo lo mantienes a raya?
R: Suelo canalizar mi energía haciendo ejercicio. Estuve en el equipo de lacrosse de la Universidad, así que estoy acostumbrada a la disciplina que requiere el deporte. Sin embargo, en la actualidad prefiero el gimnasio. Otra afición que me ayuda a desconectar es apuntarme a cursillos variados. Me ayudan a centrarme en actividades fuera del ámbito laboral y a despejarme haciendo actividades manuales. Los más recientes a los que he acudido fueron de talla en madera y repostería.

P: ¿Tienes una personalidad relajada o tiendes a controlarlo todo?
R: Creo que en algún momento fui relajada, pero a lo largo de mi vida me han ido poniendo las pilas y ahora me fijo más en los detalles más por inercia que porque realmente me importe. Por naturaleza soy la clase de persona a la que no le importa que haya arrugas en el mantel, pero las alisará de todas formas. Trabajar con Dee me ha hecho reforzar estos hábitos, porque ella es muy perfeccionista y exigente.


P: ¿Sabes cocinar? ¿Cuál es tu especialidad?
R: No me enorgullece lo más mínimo admitir que se me da bastante mal, pero si soy sincera, lo cierto es que tampoco lo he intentado demasiado. Me gusta la buena comida, pero encuentro que cocinar es una pérdida de tiempo. Acabo siempre recalado en comida preparada o ensaladas cuando quiero tirar por lo sano. Eso sí, preparo unos muffins de calabaza de morirse.

P: ¿Cuál fue la última película o serie que te hizo llorar?
R: ¡El desenlace de Stranger Things! No soy la típica chica que llora con animalitos perdidos o niños con cáncer, pero esta serie me cautivó por lo bien que construyó la tensión, aunque sospechaba cómo iba a terminar al menos desde el episodio seis… ¡Pero me llegó igual! Pasé un par de días llorosa después de ver el final.


P: ¿Cuál es tu estación favorita del año?
R: Verano, sin duda. Para mí lo tiene todo: calor, playa, shorts, helados, bikinis monos, las mejores vacaciones… Los mejores recuerdos de mi adolescencia pertenecen al verano y es la estación que espero con impaciencia todos los años.

P: ¿Qué es lo primero que harías si ganases la lotería?
R: Fácil: alquilar un súperyate con tripulación masculina cañón incluida y navegar por el Océano Atlántico parando sólo a repostar y comprar champán. Bueno, y unos canapés o algo así. Pero básicamente ése es el plan.


P: Por último, nos gustaría saber a quién querrías conocer, vivo o muerto.
R: El primer nombre que me viene a la cabeza es Ryan Reynolds, pero probablemente debería tratar de pensar en alguien más relevante, como el Dalai Lama o alguien así. Sin embargo, Ryan Reynolds sigue pareciéndome más interesante.