A veces, una necesita alejarse del mundanal ruido. En el caso de Lena, un descanso es necesario casi por triplicado, ya que la persona para que trabaja no sólo es su melliza, sino que además, viven juntas. Razón de más para escoger un fin de semana y marcharse de la ciudad. Nuestro viaje comienza un viernes al salir del trabajo.
Directamente al salir del trabajo, cogemos el coche para pasar un fin de semana de relax como una turista más en uno de esos pueblos con encanto que tanto nos gustan.
El sábado nos levantamos tarde, desayunamos con calma y damos un largo paseo aprovechando para fotografiar los lugares más pintorescos.
Por la noche, no perdemos la ocasión de salir un rato, ¿no dicen acaso que el amor está en los lugares más inesperados?
Pero todo lo bueno se acaba, ¿verdad? Un fin de semana es demasiado corto... El domingo, de vuelta a la ciudad.











































