jueves, 28 de febrero de 2013

La vuelta al mundo en 60 vestidos (V)

Cuatro de nuestras chicas vuelven a compartir sus viajes con nosotros. Esta vez no he podido cambiar el fondo a las fotografías, pero espero hacerlo en el futuro.

Comenzamos con Cora, que ha pasado unas semanas en Samoa estudiando la fauna de las islas para una publicación especializada. Antes de su marcha, sus compañeros nativos organizaron una pequeña fiesta para despedirla, y para la ocasión le regalaron un vestido típico.


La fiesta fue en la playa, donde no faltaron la comida, la música y las danzas tradicionales.


Volvemos al hemisferio norte con Pam, que ha aprovechado para tomarse unas vacaciones en Tailandia.


Sospechamos que durante su viaje podría haber estado madurando planes para robarle el novio a Alyssa... Aunque parezca de lo más pacífica con este atuendo típico del que ha eliminado, no obstante, el tocado.


De lo que sí estamos seguros es de que ni en la otra punta del mundo puede relajarse una. Varios turistas la reconocieron y se hicieron fotografías con ella.

Los zapatos proceden del Look Barbie Basics #02-002
Otra que también tuvo que viajar por trabajo fue Shannon, compañera de piso de Cora. En su caso, tuvo que viajar hasta Panamá para cubrir un evento deportivo.


No, no lo hizo de esta guisa. Pero sí es cierto que coincidió una festividad local con dicho evento, así que Shannon y sus dos compañeros de la cadena de televisión, Carson y Spike, se apuntaron a la celebración.


Así fue como ella acabó ataviada con un traje típico panameño. Los chicos trataron de convencerla para que retransmitiese la fiesta en las calles de Panamá, celebrando la victoria, con ese conjunto, pero ella se negó. ¡Es demasiado tímida para eso!

Los zapatos son originales de Bobbi, una Barbie Basics #11-002
Terminamos esta retransmisión con Becca, que se encuentra nada menos que en Rumanía. Una famosa revista de moda rumana la ha contratado para una sesión de fotos muy especial... ¡en el mismísimo castillo de Vlad Tepes! Tenemos unas imágenes exclusivas del vestido que la publicación regaló a Becca, y que aparece en dicha sesión de fotos.


Es de un diseñador transilvano, y tiene influencias tanto de la ropa típica del país como de la imagen que tenemos de las mujeres de Drácula gracias al cine y la literatura.


Las fotos han sido muy retocadas debido a la escasa iluminación natural en el castillo, que ha hecho necesarios el uso de focos y flashes. Menos mal que no todas las fotos van a las páginas de la revista...

Los zapatos proceden del Look Barbie Basics #02-002
Eso explica que nos hayan dejado a nosotros las que no usarán.

miércoles, 27 de febrero de 2013

Haruto


Modelo: Dolls of the World Japan Ken (Mattel Pink Label, 2010)
Molde de cuerpo: Male ModelMuse
Molde de cara: Ken Japan

Kuzunoha Taiki Haruto es un samurai exorcista de un poderoso clan que fue encerrado en un pergamino encantado cuando tenía veintinueve años y era un respetado líder del clan. Ahí ha pasado los últimos trescientos años, y al salir podría decirse que el mundo es bastante distinto de lo que recordaba.

Le está costando adaptarse al siglo XXI, pero las chicas (y los chicos, de acuerdo) de Dolls Crazy House le están ayudando. Insistió en servir a Leah por la eternidad en agradecimiento a su liberación, pero ella declinó la oferta, y ahora Haruto (eso de llamar a la gente por su nombre de pila le está costando muchísimo) vive con Matt y Evan en el ático, fundamentalmente porque le cuesta compartir su tiempo en compañía de mujeres. Se aleja demasiado de sus costumbres.

Como todo samurai, Haruto es leal y concienzudo, además de extremadamente cortés y formado en una ideología que ya no está vigente, el bushido. Ha jurado defender el edificio de espíritus y demonios, y a la vista del tiempo que ha pasado encerrado en un pergamino, es mejor tenerle a mano.

No tiene una canción preferida.

martes, 26 de febrero de 2013

El pergamino


Me ha costado un horror convencer a Prue de que no se enfade con Leah, porque tiene razón. Al menos ella ha sido capaz de decirle lo que piensa… A mí me cuesta un horror. Por lo menos, después de unas semanas, se le ha pasado un poco el cabreo y se ha plantado conmigo en la biblioteca de la facultad, donde nos hemos encontrado a nuestra amiga escrutando un viejo pergamino de aspecto sospechoso. A Prue se le olvida que iba a pedir disculpas cuando comienza a husmear por encima del hombro de Leah.
—¡Prue! —La reprendo.
—¿Qué es eso, Leah? —Pregunta mi amiga, pasando de mí.
—Es un pergamino realizado en papel de arroz. Es japonés, del siglo XVII, aproximadamente. Tengo la sospecha —baja la voz— de que está hechizado.
Prue y yo intercambiamos una mirada. Si Leah lo sospecha, seguramente lo esté.
—¿Con qué clase de hechizo? —Inquiere Prue, como una verdadera entendida (que no lo es).
Leah suspira, recoge sus cosas y dice:
—Vamos.
La seguimos a hurtadillas hasta la salida de la biblioteca. Adivino en su actitud que ha perdonado a Prue.

—He estado estudiando el pergamino durante semanas, desde que lo compré por dos perras a un anticuario. No tiene ilustraciones, así que artísticamente no vale gran cosa, y las inscripciones son fórmulas que podrían pasar fácilmente por oraciones budistas.
—¿Hablas japonés? —Pregunta Prue, admirada. Yo tampoco sabía eso de Leah—. Pero, oye, si no son oraciones, ¿qué son?
—Conjuros —responde Leah con aplomo—. Maldiciones y conjuros de encierro. Parece una recopilación de hechizos bastante poderosos. Al principio pensé que se trataba de una especie de catálogo de artes mágicas, pero ya no lo tengo tan claro. Creo que el pergamino en sí mismo está hechizado, y estoy estudiando cómo romper el conjuro.
La idea me alarma:
—¿Y si esos hechizos sirven para contener a un demonio o algo por el estilo?
—Lees demasiados cómics manga, Clary —desestima mis palabras Prue, a todas luces demasiado emocionada con la idea.
—No creas que no he pensado en eso. Antes de realizar el ritual, sellaré la habitación donde lo lleve a cabo.
—¿Y ya has pensado dónde hacerlo? ¡Porque mi casa está disponible!
La idea me deja a cuadros. Me parece que a Prue se le olvida a veces que vive con su hermana. Y no veo yo a Alyssa muy por la labor de permitir que Leah entre en su casa, llene las esquinas de sal y se ponga a salmodiar en algún idioma raro. Pero Prue insiste, dice que su hermana está pasando unos días en el sur de Francia con su novio y, no sé cómo, convence a Leah.

Al día siguiente, nuestra amiga se presenta en el piso de Prue con una maleta trolley y su pergamino bajo el brazo. Le lleva cerca de una hora cambiarse (y nos explica, muy ufana, que su atuendo para el ritual se lo compró en Tahití) y acondicionar el salón para llevar a cabo el ritual, pintura en el suelo incluida. Espero que salga con facilidad, porque sigo pensando que a Alyssa no le va a hacer ninguna gracia, y eso que es un encanto…
Tal y como sospechaba, Leah se pone a salmodiar rodeando el pergamino, y por suerte, no nos pide que la imitemos, porque Prue está demasiado emocionada y yo me estoy mareando con el humo de las velas. Porque hay demasiado humo… y cada vez es más denso, hasta que me doy cuenta de que está saliendo… ¡del pergamino!
—¿Puedo abrir la ventana, Leah? —Pregunta por fin Prue, entre toses.
—Sí, hazlo —oigo su voz ahogada entre la densa humareda.
Poco a poco, el humo se va disipando… y me cuesta creer lo que ven mis ojos, pues al lado de Leah se encuentra un samurai, un samurai de verdad, ataviado con unas estrambóticas ropas. Cuando separa los labios, sólo salen palabras en japonés, y nos miramos con gesto extrañado. No sé qué nos esperábamos, a decir verdad. Por suerte, Leah reacciona con rapidez, y extiende sus dedos hacia el samurai mientras murmura un conjuro. Él espera pacientemente, y cuando vuelve a hablar, lo hace en nuestro idioma:
—Os agradezco, augusta hechicera, que me hayáis liberado de mi confinamiento en el Pergamino de los Siete Secretos. ¿Podría conocer el nombre de mi benigna salvadora?
Leah asiente con la cabeza antes de responder:
—Me llamo Leah Rogers, y ellas son mis amigas Prue Deveraux y Clary Kent. ¿Cómo te llamas tú?
—Mi nombre es Kuzunoha Taiki Hirato, y soy un samurai exorcista del Clan Kuzunoha, de la provincia de Kazusa. ¿Podríais decirme, dama Leah, en qué tiempo y lugar me hallo?
Prue me da un codazo en el abdomen. Creo que sé lo que significa: probablemente nuestro samurai va a llevarse una ingrata sorpresa. 

viernes, 22 de febrero de 2013

Una adolescente como cualquier otra

Desde que llegó a la casa en 2011, Tabitha no ha tenido ocasión de lucir nuevos conjuntos, pues no se han comercializado sets de ropa para su modelo. Tras hacerme con un vestido expresamente para ella, decidí darle la oportunidad de hacer un mix 'n match con la ropa de algunas de las chicas mayores para que nos dejase ver un poco de su estilo.

Su vestido propio, de una muñeca de la colección Camp Rock



¡Lamento la ausencia de entradas y mi escasa presencia en vuestros blogs! He tenido un febrero de lo más ajetreado. ¡Durante los próximos día tendremos novedades!